HOMO VIDENS
La sociedad teledirigida
Este libro habla sobre el homo videns
lo que es la comunicación en el futuro. Homo Videns, con este nombre califica Sartori al nuevo tipo de ser
humano, caracterizado por anteponer lo visual sobre lo auditivo. Según este
libro, la televisión es el máximo exponente de la cultura audiovisual y provoca
que el espectador observe pasivamente la información que ofrece este medio. En
su primer bloque, titulado La primacía de la imagen, Sartori nos muestra como
el hombre ha pasado de ser un homo sapiens a un homo videns, es decir, como se
ha convertido en un ente controlado por la televisión. Para el autor la
televisión es un medio en el que prevalecen las imágenes sobre la palabra y que
al contrario que cualquier otro avance tecnológico ha sido aceptado de forma
muy rápida por la población. Uno de los mayores peligros de la televisión es
que, al tratarse de imágenes, puede ser entendida por cualquier persona del
mundo, aunque no conozca la lengua, o no sepa leer y escribir. Este medio ha
contribuido a crear una sociedad en la que las personas no entienden lo que se
les dice, es decir, personas que ignoran todo saber transmitido por la cultura
escrita y que solo responden a estímulos audiovisuales. Sartori también nos
habla de la influencia de los ordenadores y en especial de Internet, esos
nuevos inventos que tanto atraen la atención de las nuevas generaciones. Este
nuevo invento adquirirá, acorto plazo, un mayor protagonismo que la televisión
ya que el ciberespacio es un mundo interactivo, que tiene todas las ventajas de
la televisión y en el que los cibernautas encima pueden participar.
Homo sapiens
El homo sapiens no posee nada que lo
haga único entre los primates (el género al que pertenece a la especie de la
raza humana). Lo que hace único al homo sapiens es su capacidad simbólica; lo
que indujo a Ernst Cassier a definir al hombre como un animal simbólico.
Cassier lo explica así: el hombre no vive en un universo puramente físico sino
en un universo simbólico. Lengua, mito, arte y religión son los diversos hilos
que componen el tejido simbólico. La definición del hombre como animal racional
no ha perdido nada de su valor pero es fácil observar que esta definición es
una parte del total.
El lenguaje esencial que de verdad
caracteriza e instituye al hombre como animal simbólico es lenguaje- palabra,
el lenguaje de nuestra habla. La televisión como su propio nombre indica es ver
desde lejos es decir, llevar ante los ojos de un público de espectadores cosas
que puede ver en cualquier sitio, desde cualquier lugar y distancia. Todo
invento da lugar a previsiones sobre sus
efectos, sobre las consecuencias que producirá. Pero la televisión nos permite
verlo todo sin tener que movernos: lo visible nos llega a casa, prácticamente
gratis, en efecto hemos pasado, o estamos pasando, una edad multimedia. La
televisión no es un anexo; es sobre todo una sustitución que modifica
sustancialmente la relación entre entender y ver. Absorbe con más razón la
violencia como un modelo excitante y tal vez triunfador de vida adulta. La televisión es la primera
escuela del niño (la escuela divertida que precede a la escuela aburrida); y el
niño es un animal simbólico que recibe su imprint, su importa educacional, en
imágenes de un mundo centrado en el hecho de ver. El problema es que el niño es
una esponja que registra y absorbe indiscriminadamente todo lo que ve.
El homo lundes, el hombre como animal
que goza, que le encanta jugar, nunca ha estado tan satisfecho y gratificado en
toda su historia. Y la cuestión es esta: la televisión invierte la evolución de
los sensibles en inteligible y lo convierte en el icty oculi, en un regreso al
puro y simple acto de ver. Y este es el proceso que se atrofia cuando el homo
sapiens es suplantado por el homo videns.
El hombre que lee y el homo videns se
estén integrando en una suma positiva. Si en un futuro existiera una televisión
que explicara mejor, entonces el discurso sobre una integración positiva entre
homo sapiens y homo videns se podría reanudar.
El internet es sobre todo un terrific
way to waste time, un espléndido modo de perder tiempo, invirtiéndolo en
futilidades. La televisión se caracteriza por una cosa: entretiene, relaja y
divierte. Saber de política es importante aunque a muchos no les importe,
porque la política condiciona toda
nuestra vida y nuestra convivencia. La democracia ha sido definida con
frecuencia como un gobierno de opinión y esta definición se adapta
perfectamente a la aparición del video política. El pueblo soberano opina sobre
todo en función de cómo le televisión le induce a opinar. La opinión pública es
un dato que se da por descontado. Debemos
añadir que una opinión se denomina pública no solo porque es del
público, sino también porque implica la república, la cosa pública: los
intereses generales, el bien común, los problemas. Los sondeos de opinión
reinan como soberanos. También la imagen debe estar repleta de contenidos. Son
imágenes de acontecimientos, pero son también voces públicas. Las otras voces
públicas, o del público, están constituidas por sondeos que nos indican en
porcentajes lo que piensa la gente. Frecuentemente el que responde se siente
forzado a dar una respuesta improvisada en aquel momento. De hecho la mayoría
de las opiniones recogidas por los sondeos es a) débil, b) volátil, c)
inventada en ese momento para decir algo, d) produce un efecto reflectante, un
rebote de lo que sostienen los medios de comunicación.
Informar es proporcionar noticias, y
esto incluye noticias sobre nociones. Por subinformación entiendo una información totalmente
insuficiente que empobrece demasiado la noticia que da, o bien el hecho de no
informar. La televisión de menos informaciones que cualquier otro instrumento
de información. Los noticiarios de nuestra televisión actual emplean 20 minutos
de su media hora de duración en saturarnos de trivialidades y se noticias que
solo existen porque se deciden y se inventan en la rebotica de los noticieros.
Lo que podemos ver en la televisión es lo que se mueve los sentimientos y las
emociones: asesinatos, violencia, disparos, arrestos, protestas, lamentos; y en
otro orden de cosas: terremotos, incendios, aluviones e incidentes varios.
Premiar la excentricidad y privilegiar
el ataque y la agresividad. La televisión llega siempre con rapidez al lugar
donde hay agitación, alguien protesta, manifiesta, ocupa edificios, bloquea
calles y ferrocarriles y, en suma, ataca algo o a alguien. Por lo general, la
televisión lleva a las pantallas solo a quien ataca, al que se agita, de tal modo
que la protesta se convierte en un protagonista desproporcionado que siempre
actúa sinceramente.
Sin embargo, el ataque en sí mismo es
un visible y produce impacto; la defensa, normalmente, es un discurso. Dios nos
coja confesados. De este modo, la pantalla se llena de manifestaciones,
pancartas, personas que gritan y lanzan piedras e incluso cocteles Molotov y
tienen siempre razón en las imágenes que
vemos, porque a su voz no se contrapone ninguna otra voz.
Concluyo con una pregunta: ¿valía la
pena disertar como hemos hecho hasta ahora sobre información, subinformacion y
desinformación? Es difícil negar que una mayor subinformacion y una mayor
desinformación son los puntos negativos de la tele-ver. Aun así se rebate la
televisión supera a la información escrita porque la imagen no miente. No
miente, no puede mentir, porque la imagen es la que es y, por así decirlo,
habla por sí mismo.
La televisión puede mentir y falsear
la verdad, exactamente igual que cualquier
otro instrumento de comunicación. La diferencia es que la fuerza de la
veracidad inherente a la imagen hace la mentira más eficaz y, por tanto, más peligrosa.
La video política está a sus anchas en los llamados talk shows, que en Estados
Unidos y en Inglaterra están realizados por periodistas realmente buenos e independientes. En el debate bien dirigido,
al que miente se le contradice enseguida, pero esto sucede porque en los talk
shows se habla y, por tanto, en este contexto, la imagen pasa segundo plano.
Yo lo interpretaría así: el video
dependiente tiene menos sentido crítico que quien es aún un animal simbólico
adiestrado en la utilización de los símbolos abstractos. Al perder la capacidad
de abstracción perdemos también la capacidad de distinguir entre lo verdadero y
lo falso.
¿Y la democracia?
Para medir de verdad la influencia
electoral de los periódicos se necesitarían contra factuales, es decir la
ausencia de periódicos, o bien relaciones de fuerza invertidas entre los
periódicos. El problema de la televisión es análogo: nos falta, decíamos, el
contra factual. En algunos casos es prácticamente seguro que la influencia de
la televisión es decisiva. Por ejemplo, en las elecciones italianas de 1994
Lucia Ricolfi calculo que la televisión
había desplazado hacia la derecha más de seis millones de votos. Uno de estos
efectos es, seguramente, que la televisión personaliza las elecciones. En la
pantalla vemos personas y no programas de partido; y personas constreñidas a
hablar con cuentagotas.
El sistema electoral y el sistema de
partidos son pues, variables importantes en lo que concierne al hecho de
favorecer u obstaculizar la personalización de la política. El último punto es
este: que el video político tiene a destruir unas veces más, otras menos el
partido, o por lo menos el partido organizado de masas que en Europa ha
dominado la escena durante casi un siglo. En estados unidos, Ross Perot, en las
elecciones presidenciales de 1993, llego a obtener una quinta parte de los
votos haciéndolo todo él solo, con su dinero, simplemente con los talk shows y
pagando sus presentaciones televisivas.
La hacia sabiendo poco y también
atendiendo escasamente a lo que sus electores querían. Los sondeos no existían; y además no tomaba en
consideraciones el hecho de que el representante fuera o tuviera que ser el
mandatario, el portavoz de sus representados.
Pero, atención, el demos en cuestión
no es todo el pueblo en su conjunto .es, en cambio, una mezcla de 8pequeños)
fragmentos y cerrados en sus pequeños horizontes locales.
El presidente Reagan se lanzó a la
historia del Irangante porque cada noche veía llorar en la televisión a los
padres de los rehenes .El caso de Somalia es emblemático ¿Por qué intervenir en
Somalia y no es otros países africanos que también pasan hambre, y padecen
conflictos tribales y san guinarios por culpa
de los señores de la guerra?
El último aspecto de la video- política que
trataremos aquí es que la televisión
favorece voluntaria o involuntariamente le emotivizacion de la política,
es decir, una política dirigida y reducida a episodios emocionales.
LA ALDEA GLOBAL
La expresión aldea global la acuño
acertadamente McLuhan (1964,1968); el
primer autor y el que mejor no hizo comprender el significado de la era de la televisión.
La televisión tiene potencialidades globales en el sentido que anula las
distintas visuales: nos hace ver, en tiempo real, acontecimientos de cualquier
parte del mundo.
A principios de 1997, America se
movilizo para salvar a un perro labrador (llamado prince) de la ejecución por
inyección. Frente a un acontecimiento mediático que apela a una sensibilidad
humana común. Sí; pero me asusta lo desproporcionado del caso (incluida la
proporción de verdad); es un acontecimiento montado por los médicos de
comunicación, y que solo por ello entrara en la historia. ¿La televisión
promueve una mente empequeñecida (aldeanizada) o una mente engrandecida
(globalizada)?. la alternativa de este escenario es la nación de
tribu proyectada por Nimmo y Combs y fundada
en la posibilidad de separarse y
aislarse en función de grupos de ficción a los que nos afiliamos. Más aun la homogeneización podría tunar el
conflicto entre nuestras aldeas.
EL DEMOS DEBILITADO
Democracia quiere decir, literalmente,
poder del pueblo, soberanía y mando del demos.en el caso, el pueblo no decide
propiamente la issues cuál será la solución de las cuestiones que hay que resolver sino que se limita a elegir quien las
decidirá. El problema es que la democracia representativa ya no nos satisface y por ello reclamamos más
democracia lo que quiere decir ,en concreto ,dosis crecientes de directísimo,
el gobierno de los sondeos acaba siendo , de hecho, una acción directa, un
directismo,una presión desde abajo que interfiere profundamente en el problema
solving en la solución de los problemas.
De otro modo la democracia se
convierte en un sistema de gobierno en
el que son más incompetentes los que deciden, es decir un sistema de
gobierno suicida, a diferencia de los
progresistas del momento los progresistas del pasado nunca a fingido que no
entendían que progreso de la democracia de auténtico poder del pueblo dependía de un demos
participativo interesado e informado sobre la política, por eso desde hace un
siglo ,nos estamos preguntando cuál es la causa del alto grado de desintereses
y de ignorancia del ciudadano medio.
Y a la objeción de que este
conocimiento, este aprendizaje, no progresaba se replicaba que los factores de
este bloque eran la pobreza y el analfabetismo; de los cual no se podía dudar, por otra parte
nos encontramos ante el hecho de que la reducción de la pobreza y el fuerte
incremento de la alfabetización no han mejorado gran la situación.
Teniendo en cuenta la educación es importante pero también es fácil
de comprender por qué un crecimiento general del nivel de instrucción no comporta por sí mismo un incremento
específico de ciudadanos sobre cuestiones públicas. Obviamente lo esencial no
es conocer exactamente cuántos son los ciudadanos informados que siguen los
acontecimientos políticos, con respecto a los competentes que conocen el modo
de resolverlos o que saben que no lo saben, lo importante es que cada maximización
de democracia cada crecimiento de directísimo requiere que le número de
personas sean informadas y haya un incremento que al mismo tiempo aumente su
competencia, conocimiento y entendimiento. Si tomamos esta dirección entonces
el resultado es un demos potenciado capaz de actuar más mejor que antes pero si
por el contrario esta dirección se invierte entonces nos acercaremos a un demos
debilitado que es exactamente lo que está ocurriendo.
Entretanto, es toda la educación la
que esta decayendo y la que se ha
deteriorado por la torpe pedagogía en un segundo lugar tenemos a la televisión
empobrece drásticamente la información y formación del ciudadano por último y
sobre todo como se ha venido mencionado en este trabajo el mundo en imágenes
que nos ofrece le video-ver desactiva nuestra capacidad de comprender los problemas
y afrontarlos racionalmente. La televisión crea una multitud solitaria incluso
entre las paredes domésticas. Lo que nos espera es una soledad electrónica: el
televisor que reduce al mínimo las interacciones domésticas, y luego internet
que las transfiere y trasforma en interacciones entre personas lejanas, por
medio de la máquina.
No es solo una cuestión de
malnutrición informativa, sino que además quienes seleccionan las informaciones
se convierten en administradores del dominio simbólico de las masas. Y, sin
embargo, el animal racional está siendo atacado profundamente, más de cuanto lo
haya estado nunca.
La verdad es que los
digigeneracionales dicen libertad pero en realidad quieren decir cantidad y
velocidad: una cantidad creciente, cada vez más grande de bites y una velocidad
de elaboración y transmisión cada vez mayor. Un especto ulterior de nuestro
nuevo modo de ser y vivir es la creciente y omnipresente arterialización. El
homínido del Pleistoceno es ya un hombre porque está dotado de manos prensible,
con las que puede realizar numerosas acciones y que lo habilitaran para llegar
a ser homo habilis y homo faber.
La competencia no es un remedio
La nueva clase que administra el video
poder se define de las acusaciones culpando a los telespectadores. La
televisión mejorara cuando de verdad haya un orden plural y competitivo
estimulado por la concurrencia de las televisiones privadas. No obstante, la
tecnología, a medida que avanza, está produciendo un hombre incluso más crédulo
e inocentón que el hombre medieval.
El contraste que estoy perfilando
entre el homo sapiens y, llamémoslo así, homo insipiens no presupone idea
lición alguna del pasado. El homo sipiens siempre ha existido y siempre ha sido
numeroso. Los medios de comunicación, y especialmente la televisión, son
administrados por la subcultura, por personas sin cultura. Y como las
comunicaciones son un formidable instrumento de autopromoción comunican
obsesivamente y sin descanso que tenemos que comunicar ha sido suficientes
pocas décadas para crear el pensamiento insípido, un clima natural de confusión
mental y crecientes ejércitos de nulos mentales.El retrato me parece perfecto.
La cultura audio visual es inculta, por tanto, no es cultura. La costumbre consiste en llenar las aulas de
televisores y procesadores. En la escuela los pobres niños se tienen que
divertir. Pero de este modo no se les enseña ni siquiera a escribir y la
lectura se va quedando cada vez más al margen.La relación entre el huevo y la
gallina es en sí una relación circular de implicación reciproca que comporta,
en lógica, una regresión al infinito. El hombre como animal simbólico y el
hielo conductor de mi análisis es un hilo semántico. Más a quien me ataca con
el fácil estribillo se le escapa por completo.
La tecnología, como explica
estupendamente Stefano Rodota, da entrada a la tecnopolitica y con esta nos
propone una democracia continua. Esta democracia continua es verdaderamente
practicable sin duda la tecnología la hace posible. El primer problema lo
encontramos en la expresión democracia deliberativa. La primera es una opinión de
los públicos sobre cosas públicas. La segunda es simplemente una opinión
extendida, de éxito, que no está sometida a ninguna condición, excepto a la de
ser sostenida por muchos.En 1997 durante más de seis meses, televisiones, radio
y periódicos hablaran cotidiana y abundantemente, en Italia sobre los trabajos
de Comisión Bicameral, y por tanto sobre reformas institucionales
verdaderamente cruciales para el futuro del país. También es evidente el efecto
negativo del tele ver en la cultura escrita, en la cultura basada en la
palabra. En 1998 casi el 65 por ciento de los italianos declararon que nunca
leen libros, mientras que 62 por ciento admite que nunca lee nada, ni siquiera
periódicos deportivos.La revolución multimedia es, en su premisa tecnología, la
revolución digital. Hasta ahora el hombre ha
afrontado y reflejando el mundo real; ahora es proyectado en la creación
de mundos virtuales. En la pedagogía del hipertexto el niño se convierte en
autor creador que se mete como quiere en un texto polimorofo.
Conclusión
Este libro se trató de la comunicación
en el mundo a mi punto de vista se me hiso muy interesante porque te explica
cómo está la comunicación en el mundo y que todos los día vemos cualquier tipo
de comunicación en el transcurso de nuestra vida. Y la mejor escuela para los
niños es la televisión porque hay los entretiene y también les enseñan cosas
como letras pero no es lo mismo que los niños fueran a la escuela.
Giovanni Sartori